Treviana ” Finca La Losa ”

Septiembre 30, 2007

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Treviana es un pueblo situado al norte de La Rioja de donde proceden mis abuelos. Esta cerca de Cuzcurrita y de Haro. A las afueras del pueblo y cerca de la ermita, mis abuelos tienen una casa rodeada de viñedos, huertas y árboles frutales
La casa tiene una bodega en el sótano, en la planta principal está la cocina, el salón con chimenea, la habitación de mis abuelos, dos baños y el garaje y en la planta superior hay seis habitaciones, un baño y una terraza para el resto de la familia. Subiendo unas escaleras de caracol que hay en la planta superior llegamos al ático en el que hay una buhardilla que no se utiliza y una terraza grande en la que mi abuelo tiene una colmena.
En Semana Santa solemos ir toda la familia desde hace muchos años incluso antes de que yo naciera. Otra fecha muy significativa y en la que también nos juntamos toda la familia es en la vendimia, esto suele ser sobre el Pilar. Desde hace unos años solemos ir durante unas semanas de Agosto para acompañar a mis abuelos que están enfermos. De vez en cuando hacemos alguna escapada que otra por algún motivo especial como puede ser recoger la fruta, las verduras de la huerta, trasegar el vino o bien por la fiesta patronal de Treviana.

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A veces hacemos excursiones, al monte, a visitar algún pueblo, a esquiar, a la ruta de los dinosaurios, etc… Cuando no salimos jugamos a palas, fútbol y baloncesto. Por las noches toda la familia jugamos a las cartas y estamos de tertulia.

La última vez que he estado fue para trasegar una barrica y la próxima vez iré para la vendimia.
Beatriz Ayesta Ruiz-Olalla 4ºB


Perdida en Londres (Lost in London)

Septiembre 30, 2007

Este verano ha sido la primera vez que he salido fuera de España. Londres, un sitio fantástico y al que llegué llena de ilusión. Fui con el club Ipar y el club Galea. Para ir allí fui en avión, nunca antes había volado en avión y para mí fue una gran experiencia, sentía un cosquilleo dentro tanto al despegar como al aterrizar. Cuando llegamos nos instalamos en un colegio, en el que ya había jóvenes de otros sitos, como de Paris, Barcelona…
Al día siguiente empezamos el horario de Londres y las clases que recibíamos desde las nueve de la mañana hasta la una, y por la tarde nos íbamos de excursión. Cada día visitábamos un lugar distinto de esta gran ciudad. Vimos desde los grandes museos hasta pequeñas tiendas que encontrábamos por la calle. Pudimos ver los siguientes lugares: the London´s Eye, the London Bridge, the Big Ben, the Buckingham Palace, the Westminster Palace.
En esta última visita he de admitir que me perdí.
Fuimos todas a visitar este famoso palacio y tenía curiosidad por ver primero una sala distinta a la que querían ver las demás, así que me separé un momento del grupo. Cuando terminé de ver todas las salas que yo quería ver, me di cuenta de que no estaban. Llamé a una amiga del grupo y me dijo que ya estaban en el metro. Salí del palacio y aparecí en un inmenso jardín. No sabía por dónde tenía que ir así que no se me ocurrió otra que echar a suertes en que dirección debía de ir, giré a la izquierda y pregunté a una pareja que pasaba a ver si conocían una estación por allí cerca. Me contestaron en francés y como no sabía me asusté un poco y eché a correr. Corriendo y corriendo llegué a la estación pero me di cuenta de que el nombre de esa estación no me sonaba, por eso supuse que debía girar a la derecha. Al final del camino me encontré con una compañera de clase y mi tutora con las cuales cogí el metro para regresar al colegio.
Creo que en esta aventura utilicé el inglés más que en todas las clases que dimos.

Irune Parra Ledesma


Vacaciones en PortAventura

Septiembre 30, 2007

Después de haber estado unos días en Londres nos contaron mis padres, a mis hermanos y a mi, que cuando volviésemos de estar con los abuelos, en Badajoz,  iríamos una semana a PortAventura.

Nosotros nos pusimos como locos a buscar información sobre el parque y del sitio a donde íbamos a ir, para saber como era.

Fue al llegar cuando nos dimos cuenta de lo que era eso: una pasada. Estábamos en el Hotel Caribe. No era un edificio entero sino pequeñas casitas cuyo centro era una playa artificial. 

El primer día como el viaje fue largo, por un accidente, no nos dio tiempo más que de deshacer las maletas, de dar un paseo por el hotel y de subir al parque a echar un vistazo. Se nos hizo muy tarde allí arriba por lo que nos quedamos a cenar en una pizzería. La comida buenísima, lo que más nos gustó fueron las granizadas de limón y sobre todo con el calor que hacía.

Llegamos al hotel cansadísimos y nos metimos en la cama rápido para no estar agotados al día siguiente.

A las siete y media de la mañana todo el mundo estaba arriba para ir al buffet y ir a montarse en las atracciones. Yo no me subí en casi ninguna pero mis hermanos disfrutaron de casi todas. La que mas les gustó fue “el tren de la mina” en la cual repitieron cuatro veces. Recorrimos el parque entero en busca de representaciones. La más bonita fue una de pájaros. Eran de muchos colores que sabían hacer distintas cosas como tragarse una pera sin morder… La vimos dos veces. Quisimos entrar en una que era “el templo del fuego” pero a mi hermano Ignacio le daba miedo por lo que me tuve quedar con él. Fuimos de punta en punta andando  y montándonos en las atracciones y así se nos pasó el día. Ya por la noche nos quedamos a ver una actuación que se llamaba “fiesta aventura”. Tiraban fuegos artificiales, muñecos enormes en el agua, y una pantalla con agua inmensa en la que ponían dibujos para que los niños se divirtiesen. Ya agotados ni cenamos ni nada y nos metimos en la cama.

Éste día fue, para mi, el mejor. Fuimos al “Caribe Acuatic Park”, un parque acuático. Nos tiramos por los toboganes como ocho veces, tomamos el sol, nos bañamos en una piscina con olas, fuimos a un parque de agua con toboganes, columpios, nos montamos en los rápidos…. una gozada. Se nos pasó la hora: eran las cinco y, todavía no habíamos comido con lo cual fuimos y compramos una ensalada.

El resto de la semana hicimos los mismos planes que los primeros días. Compramos muchos recuerdos para todos. Nos hizo un calor tremendo pero eso no nos impide que repitamos el año que viene. Lo hemos pasado genial.

                             

                                                                                                                   Marina Zoco 4ºB ESO


El cariño de una clase

Septiembre 29, 2007

Os voy a contar mi última experiencia, pero para ello debemos de trasladarnos siete meses atrás en el tiempo. Todo empezó el día que tuve un accidente de moto cuando volvía a casa tras haber estado estudiando en la biblioteca. Un coche amarillo chocó contra mí, y del impacto caí al suelo sufriendo una herida en la rodilla. Al ver que la herida no era muy profunda opté por no darle importancia a pesar de que me dolía.

Cuatro  meses más tarde, el dolor seguía presente por lo que fui al médico. Después de una radiografía, descubrimos un cuerpo no identificado en mi rodilla izquierda. Pero como no era de máxima urgencia, los médicos me recomendaron esperar hasta finales de verano.

A la vuelta de las vacaciones volví a la clínica como habíamos quedado, resultando ser más grave de lo que parecía al principio, ya que tenía un cristal del retrovisor incrustado, luego me tenían que operar para extraerlo.

Una vez ya en casa tras haber sido operada, recibí una llamada totalmente inesperada y a la vez muy emotiva; eran mi  profesora Miren junto con mis compañeras  de clase para mostrarme su apoyo. Gracias a esta muestra de cariño he descubierto quienes están a mi lado  tanto en lo bueno como en lo malo.

                                                                                                             Magdalena G.Leaniz


Un día para no olvidar

Septiembre 29, 2007

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Nos situamos tres meses atrás, 14 de Junio concretamente. Ese día tenía que hacer un exámen de dibujo muy importante ya que me servía para aprobar dicha asignatura. Al terminarlo, tuve que irme rápidamente  e iniciar un viaje a Madrid, lugar donde discurre esta experiencia.

Hacia las dos y media del mediodía llegué a el hotel en el cual me hospedaba y empecé a investigar todos y cada uno de los rincones de mi habitación. Vale, tengo que reconocerlo, estaba muy nerviosa pero cualquiera en mi situación lo estaría. Llevaba esperando aquello ¡ dos años!

Tras pasar unos minutos, me dispuse a ir a la plaza de toros de Las Ventas, donde tenía lugar el concierto. Había cantidad de gente y muchos de ellos llevaban esperando desde la madrugada de la noche anterior.

Una amiga me esperaba en los inicios de la fila y allí me encontré con ella. Después de una larga espera de unas cuatro horas, abrieron las puertas del recinto dejándonos entrar. Al fin conseguimos acceder a la plaza. Era muy grande y el escenario; espectacular. Aquel momento tan esperado para mi estaba cada vez más cerca.

 Empecé a escuchar un gran murmullo entre los asistentes, y de repente salieron Tom ( guitarrista), Gustav ( batería) y Georg ( bajista ) tocando los primeros acordes de ”Ready, set, go!”. Lo más esperado llegó cuando Bill, el lider del grupo, entró en escena. Las miles de fans que estábamos empezamos a chillar como nunca antes lo habíamos hecho.

Era impresionante, no asimilaba la cuestión de que aquello estuviese pasando realmente. Me sentía como en un sueño que muchas veces había tenido y deseaba que algún día se hiciese posible. Innumerables emociones, que nunca antes había experimentado, recorrían mi cuerpo muy rápido. Disfruté plenamente cada momento, cada segundo como si fuese el último, pero desgraciadamente se acercaba el final…

En ese momento deseaba que el tiempo se parase y que aquello no terminase nunca. Un sentimiento de impotencia me inundaba, no podía hacer nada para que no finalizará. Pero me quedo con todos los felices momentos que viví . Todo lo que ocurrió ese increíble 14 de junio siempre formaran parte de mi memoria como un día para no olvidar…jamás.

Jennifer Perales Rodríguez


Un domingo de cine

Septiembre 29, 2007

                    Era un domingo como cualquier otro. Dos amigas y yo decidimos ir al cine para ver una película de terror : “The ring”. Tras esperar unos minutos, la película empezó. Al principio no daba mucho miedo, y en ese momento pensé que era el tipo ese de film  en el que solamente es el trailer lo que impacta. Pero, al paso del tiempo, la película empezó  a llamarme la atención. Por suerte, comenzaba  lo que a nosotras nos gustaba y lo que nosotras habíamos visto en la publicidad de la película: el terror. Yo estaba sentada entre Andrea, una de las dos amigas con las que había ido al cine, y entre una chica de unos dieciséis años que por lo visto había acudido sola,  y que  yo no conocía de nada. En una de las escenas más terroríficas,  sin darme cuenta abracé a la chica que tenía al lado,  que al igual que yo estaba gritando como una descosida. Cuando finalizó esa parte de la película y me dí cuenta de que estaba agarrada a una extraña me sentí tan avergonzada que me solté rápidante de mi compañera de butaca y agaché la cara para no mirarla . Acto seguido el acomodador del cine se acercó a nosotras y nos susurró que si volvíamos a gritar así tendríamos que abandonar la sala. Continuamos viendo la película y  media hora antes de que acabara,  otra escena nos pegó un susto mas grande que el anterior  y sin poder evitarlo me abracé otra vez a la de a lado. Las dos volvimos a gritar como si estuviesen a punto de matarnos,  pero antes de que termináramos de gritar vino el acomodador y muy enfurecido nos echó del cine,  a la pobre chica que se había sentado a mi derecha y a mí. Sin saber lo que hacer, le ofrecí venir conmigo a dar una vuelta por Artea. Allí nos hicimos muy amigas, y estuvimos juntas esperando a que el resto saliera del cine. Me dijo que se llamaba Patricia, me dio su móvil y me contó algunas cosas de su vida: donde vivía, a que colegio iba… 

     Esta historia ocurrió hace dos años, pero todavía seguimos siendo amigas, y de hecho, quedamos muchos días.  Cada vez que nos vemos lo recordamos y nos reímos de ese magnífico día en el cine.

                                       MARTA SOTO


Celebrando un cumpleaños

Septiembre 27, 2007

Estando en Londres con mis amigas y unas monitoras me pasó lo siguiente:.
Era el cumpleaños de una de nuestras profesoras y como quería tener un detalle con nosotras, nos invitó a un helado en McDonals. Salimos de Oliver House, el colegio donde estábamos pasando esos días, después de cenar. Todas estábamos emocionadas porque hasta ese día no habíamos salido a esas horas por la calle. Como el McDonals no estaba cerca decidimos coger un autobús. Mientras estábamos esperando, jugamos a hacer carreras y a cantar en medio de la calle. Llegó el autobús, entramos todas a motrollón y cuando fuimos a sentarnos en la plataforma, una chica joven negra nos dijo: “Nobody sits netx to me”. Todas le entendimos perfectamente, pero una de nuestras amigas decidió sentarse. Entonces la negra, sin más ni más, le empezó pegar. Gritamos un montón y cuando se dieron cuenta las monitoras de lo que estaba ocurriendo nos mandaron bajar rápidamente del autobús. Desde fuera le increpábamos. Nos dimos cuenta entonces de que había otra chica dentro del autobús que se ponía de su parte.
Todas con el miedo en el cuerpo nos dirigimos a comprar nuestro helado. Elegimos el helado que quisimos y al ir a pagar nos percatamos de que la negra y su acompañante nos estaban esperando en la puerta para pegarnos. Decidimos dividirnos en dos grupos. Un grupo salió primero y el otro se quedó para arreglar las cosas con las dos chicas, aunque no sirvió de nada porque la negra  cogió otro autobús y consiguió adelantar a las del primer grupo así que las que se fueron primero no tuvieron otro remedio que volver atrás.
Conseguimos juntarnos  todas e intentamos ir por otra calle pero elegimos una que no tenía salida.
Estábamos muertas de miedo y nos pusimos a rezar llorando y agarradas de la mano mientras nuestras otras seguían parlamentando con las dos chicas. La mujer acabó arrancando un mechón de pelo a una del grupo y tirando al suelo a nuestras profesoras. Un matrimonio llamó a la policía pero para cuando llegó las dos mujeres habían desaparecido. Nos tuvieron que acompañar hasta el colegio.
Aquella noche no pudímos disfrutar del helado ni del sueño.
                                                                                                                                     MARINA ZOCO 4ºB ESO


Mi visita a Nueva York

Septiembre 27, 2007

Os voy a contar la visita que hice a Nueva York hace bastante tiempo, pero que a pesar de ello sigo recordando. Con esto además os animo a visitar esta gran ciudad.

Realizamos aquel viaje cuando yo tenía ocho años, por lo que más bien el interés en visitarla lo tenían mis padres. Cada uno poseía su propio propósito ; mi padre y mis tíos conocer la ciudad, mi madre y mis tías además de eso hacer compras y yo pasar unos días con mis primas.

Después de estar casi una hora esperando al avión, ya que hubo un retraso, llegamos a Nueva York. Nada más aterrizar cogimos uno de los famosos taxis amarillos con la llamativa raya negra y nos dirigimos al hotel. Lo que más ilusión me hacía era que íbamos a estar las cuatro primas juntas durmiendo en una misma habitación, por lo que os podéis imaginar los líos que pudimos montar ante el desagrado de nuestros padres.

Al día siguiente comenzó nuestra caminata por los lugares más emblemáticos de esta localidad. Visitamos Times Square, el edificio Chrysler, el Empire State… y por supuesto la famosa Estatua de la Libertad. Después de tantos días andando, tocó hacer el recorrido de compras; la Quinta avenida… y miles de centros comerciales que ahora mismo me gustaría volver a visitar. Desgraciadamente, pasadas dos semanas desde nuestra llegada, nos tocó hacer lo más duro del viaje; las maletas .

Fue uno de los viajes más bonitos que he hecho y que espero poder repetir, así que os animo a todas para que vayáis a esta ciudad llena de diversión y de edificios que vale la pena conocer.

ROCIO CANEL


La Cúpula

Septiembre 26, 2007

A mi familia se le ocurrió ir a Roma, porque mi madre le había prometido a mi hermano este destino cuando cumpliera 9 años. Mi hermano, que no es pesado ni nada, se pasó varios meses repitiendo -”quiero ir a Roma”-. Se lo comentamos a unos amigos de toda la vida, que se unieron a  nosotros si dudarlo.
Despues de muchas horas en el aeropuerto de Santander, por fin cogimos el avión.
Al llegar a Roma, después de no haber podido descansar, ya que el monísimo niño se había decicado a gritar, cogimos un taxi (si vas a Roma ¡¡Cuidado!!¡¡no saben conducir!!). Durante todo el trayecto, el taxista, creo recordar, no quitó el pie del acelerador en ningún momento; se saltó: semáforos, pasos de cebra… y no paraba de repetir cada vez que le decíamos que redujera la velocidad – “ESTAMOS EN ROMA, EL PAPA PERDONA TODAS”- Mientras conducía como un loco, el taxista nos fue explicando un poco por donde pasabamos. Cuando llegamos al hotel pegados a los asientos, nos acomodamos en la habitación. En los días siguientes nos recorrimos todo Roma en autobús.

Y llegó el día, fuimos al Vaticano, y después de ver todo, se nos ocurrió subir a la cúpula, ya que nos lo habían recomendado. Así que eso hicimos. Despúes de 1 hora en la cola, nos tocó subir. Se podía elegir entre subir andando o en ascensor. Nosotros subimos en ascensor pero luego aparecieron unas 200 escaleras más>, El pasillo por el que había que ir, era muy estrecho , estaba torcido y daba muchísima claustrofobia. Cuando llegamos arriba, mi madre ya había maldecido unas cuantas veces a quien se le había ocurrido subir.
Las vistas eran alucinantes y sacamos algunas fotos: Roma, las ruinas…pero cuando se sube ¡hay que bajar! así que bajando por el estrecho pasillo, a mi me enpezaron a dar tirones y tenía que pararme.Escuchaba a los niños que bajaban como locos por esos pasillos de mala muerte así que me aguanté y bajé lo más rápido que pude. Prometimos no volver a subir.

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Tambien visitamos la plaza de España, el Coliseo, La Fontana di Trevi, (esta última varias veces). Yo creo que la Fontana ha sido lo que más me ha gustado, por que ibas por unas callejuelas y de repente doblabas una esquina y… te la encontrabas. Resumiendo UNA OBRA DE ARTE, nunca mejor dicho.

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ALEJANDRA TORRES ECHEVARRIA       


La fácil pérdida de las lentillas

Septiembre 26, 2007

      spaguetti.jpg   Al fin llegó la hora de comer, Leti,Vero y yo habíamos estado nadando en la piscina del Club de Campo. Después de disfrutar de una buena ducha bien merecida, Leti se intentó colocar las lentillas y como era su primer día , los nervios y la falta de experiencia le costaron una hora frente al espejo peleando con las dichosas lentes. Resuelto el problema, nos dirigimos a la cafetería del Club muertas de hambre, allí nos sirvieron el menú: un gran plato de espaguetis con tomate o, mejor dicho, tomate con espaguetis.

 Empezando a comer, mi amiga sintió que le molestaba la lentilla y suponiendo que se la había puesto mal, decidió quitársela para   ponérsela más tarde. Así que la dejó en una servilleta con tan mala suerte que la utilizó y no se acordó del pequeño plástico redondo por el que había tenido que pelear tanto con su madre. Cuando acabamos de comer, Leti se dió cuenta de que le faltaba la lentilla y se acordó de que la había dejado en la servilleta. Inmediatamente nos pusimos todas a la búsqueda, hasta que, al fin, Vero la encontró entre los espaguetis que sobraban del
plato de Leti. La limpió pero no había remedio porque estaba destrozada.

Lo positivo fue que por lo menos no se la comió.

Miriam Valldecabres